Con motivo de la conmemoración del Día de las Personas sin Hogar que se conmemoró el pasado domingo, Cáritas Interparroquial convocó a la lectura de un manifiesto con el lema “Digamos basta. Nadie sin hogar”.

Los concejales Pablo Pichaco y Bárbara Sánchez-Mateos acompañaron a los voluntarios de Cáritas en la lectura del manifiesto que tuvo lugar a las puertas del Centro Samaría, en la calle Baños.

Pablo Pichaco ponía en valor el trabajo que se realiza desde los Servicios Sociales municipales en la atención a las personas más desfavorecidas con el fin de mejorar sus condiciones de vida, “ayudando para que todo el mundo tenga una oportunidad, un nuevo planteamiento de vida al margen de estigmatizaciones”. En este sentido recordó la firma del último convenio de colaboración firmado entre el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan y Cáritas Interparroquial por el cual, el consistorio aporta una subvención de 31.500 euros. Pichaco ha subrayado la labor de los voluntarios de Cáritas en el Centro de Acogida Samaría, especialmente durante la pandemia, que ha agravado la situación de muchas personas sin hogar, “tenemos que agradeceros que siempre estéis ahí y como reclama el manifiesto todo el mundo tiene derecho a una vivienda y a una vida digna”.

El encargado de leer el manifiesto fue Mario, usuario del Centro Samaría. Entre otras cuestiones, el manifiesto recoge que reclama que “la protección social es un derecho fundamental para salir de la situación en la que nos encontramos. Tienen que existir medidas para fortalecer y concretar el desarrollo y la puesta en marcha de políticas públicas que nos faciliten recursos y herramientas para que sea una realidad que todas las personas podamos vivir con dignidad en un hogar propio, en paz y permanente”.

Desde un enfoque de acceso a los Derechos Humanos y como recoge la Constitución, el manifiesto pide a las administraciones públicas, un parque público de viviendas sociales para personas y familias en situación de sin techo, políticas de empleo para personas con un difícil acceso al mercado laboral velando por una formación adecuada o desarrollar políticas públicas de prevención del sinhogarismo, que se anticipen a la pérdida del hogar y que garanticen el acceso a los recursos adecuados.