El Teatro Municipal ‘Emilio Gavira’ se convirtió este miércoles 10 de junio en el epicentro de la tradición y el patrimonio inmaterial alcazareño con el comienzo del XLII Festival de Fin de Curso de la Asociación de Coros y Danzas. Una cita cultural que se desarrolla a lo largo del miércoles 10 de junio y el jueves 11 de junio, para poner el broche de oro a una intensa temporada de aprendizaje, costumbres y convivencia dentro de su Escuela de Folklore.
La alcaldesa, Rosa Melchor, acompañada por los concejales Pedro Noblejas y José Antonio Navarro, asistió a la primera sesión en una muestra inequívoca del continuo respaldo del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan a la imprescindible labor que ejerce el colectivo de Coros y Danzas en la conservación, protección y difusión de las raíces e historia de la comarca.
La vicepresidenta de la asociación, Ana Guzmán, calificó estas las galas como la clausura formal a un curso repleto de vivencias: «El folklore trata en esencia de aprender cómo vivían nuestros antepasados. En nuestra escuela no nos limitamos a la parte escénica o de baile; a lo largo del año los alumnos descubren la historia de Alcázar de San Juan, sus fiestas y las costumbres que definen nuestra indumentaria», detalló.
Al hacer balance de la temporada, Guzmán desveló que se está viviendo un auténtico «boom» en las inscripciones de personas de mediana y avanzada edad, atraídas por la actividad física, el recuerdo de antaño y el orgullo de vestirse de manchegos, aunque ha recordado la necesidad de seguir atrayendo a los más pequeños. Respecto al repertorio de este festival doble, la vicepresidenta avanzó que el eje troncal es el folklore manchego, complementado de forma didáctica con pinceladas de otras regiones de España —principalmente del sur— y pequeños guiños a músicas más modernas para incentivar al público juvenil, todo ello de la mano de la Escuela y el Grupo de la asociación, así como del grupo de Percusión Tradicional.
Por su parte, la alcaldesa Rosa Melchor compartió una sentida intervención, hablando en primera instancia bajo su faceta como alumna en activo de la escuela: «Para mí llegar a la sede es la mejor terapia posible; se me olvida todo lo malo o lo bueno del día, empieza a sonar la música y soy feliz. Es una tarde para disfrutar la guinda de todo el curso», relató con cercanía, celebrando el crecimiento exponencial que el grupo de adultos ha experimentado desde sus inicios hasta la fecha actual.
En su valoración institucional, la regidora hizo un llamamiento a las familias locales para dar un «empujoncito» a los niños y niñas de la ciudad con el fin de que conozcan su legado histórico de forma natural: «Muchas veces llevamos a los niños de una actividad a otra toda la tarde y no pueden dejar de aprender lo que verdaderamente es suyo, lo que hacían sus abuelos y bisabuelos en sus encuentros y fiestas», reflexionaba Melchor.
La alcaldesa finalizó su intervención reafirmando su total gratitud con Coros y Danzas por ser los guardianes de la indumentaria y del alma de la comarca: «En los bailes están los recuerdos de nuestras costumbres en el trabajo y en la fiesta. Una sociedad que no es capaz de identificarse con lo suyo y de estar apegada a sus raíces tiene muy poco futuro. En Alcázar hay muchísimo de lo que presumir y hoy toca disfrutarlo sobre las tablas y desde el patio de butacas”.




























