Con la llegada del mes de mayo, Alcázar de San Juan ha vuelto a renovar una de sus tradiciones más emblemáticas con la celebración de la petición de licencia para cantar los mayos a la Virgen del Rosario, patrona y alcaldesa perpetua de la localidad. El acto ha tenido lugar en la Iglesia de Iglesia de Santa María la Mayor en la noche del 30 de abril, donde Herminio Ortega Abengózar ha sido el encargado de ejercer como pregonero de los mayos 2026, marcando el inicio de un periodo de especial significación cultural y religiosa para la ciudad.
La ceremonia forma parte del calendario festivo que acompaña al mes de mayo, un tiempo vinculado a la exaltación de la primavera y a la tradición mariana. En Alcázar de San Juan, esta práctica conserva un fuerte arraigo, manteniéndose viva gracias a la implicación de asociaciones, coros y vecinos que participan activamente en su desarrollo.
El pregón ha constituido el eje central del acto previo a la petición formal de licencia a la Virgen del Rosario. Tras este momento, la interpretación de los mayos ha corrido a cargo de la Asociación Coros y Danzas de Alcázar de San Juan, el coro del barrio de Santa María, el coro de Santa Zita, el coro del Centro de Mayores, el grupo Rondadores y la banda joven de la Asociación Banda de Música de Alcázar de San Juan.
La alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, ha estado presente en el acto junto a los concejales Gonzalo Redondo y Javier Castellanos, además de varios miembros de la corporación municipal. Asimismo, acompañando al párroco de Santa María, Javier Quevedo, y el archicofrade mayor de la Archicofradía e Ilustre Esclavitud de la Santísima Virgen del Rosario, David Castellanos.
Herminio Ortega Abengózar ha señalado que «los mayos no son solo un canto, son raíz», desarrollando una reflexión en la que ha vinculado esta tradición con la identidad colectiva de Alcázar de San Juan, al entenderla como una expresión que no solo evoca el pasado, sino que también construye comunidad en el presente. En este sentido, ha recordado que esta celebración se sitúa en el tránsito entre abril y mayo, un momento cargado de simbolismo que conecta con los ciclos naturales y con la vivencia compartida de la fe y la cultura popular.
Asimismo, ha expresado que la petición de licencia conserva plenamente su sentido en la actualidad, incluso en un contexto social marcado por la inmediatez, afirmando que «no estamos haciendo un gesto folclórico sin más, estamos reconociendo algo profundo». En su discurso, ha planteado una reflexión sobre la vigencia de las tradiciones, defendiendo que los mayos constituyen un espacio de encuentro que permite reafirmar valores como la pertenencia, la memoria y la transmisión cultural.
Durante su pregón, ha matizado que los mayos son «memoria y agradecimiento», incidiendo en que cada generación tiene la responsabilidad de cuidar y transmitir este legado. En este contexto, ha destacado el papel de las familias, de los coros y de la comunidad parroquial como pilares fundamentales para mantener viva una tradición que se aprende desde la infancia y que se consolida a través de la experiencia compartida. Además, ha subrayado que «cantamos juntos, escuchamos juntos y guardamos silencio juntos», poniendo el acento en la dimensión comunitaria frente al individualismo contemporáneo.
Finalmente, ha señalado el valor singular del presente año, en el que la parroquia de Santa María conmemora su 800 aniversario, integrando esta efeméride en una reflexión más amplia sobre el paso del tiempo y la continuidad histórica. «Hay momentos como esta noche en los que uno entiende qué significa pertenecer a un hogar», ha afirmado, aludiendo al arraigo emocional que este espacio tiene para varias generaciones de alcazareños.






















































