El Solsticio de Verano consolida su lugar entre las grandes citas culturales de Alcázar de San Juan con las actuaciones de Camellos, Tiburona y Rojonesta

Alcázar de San Juan dio este sábado la bienvenida al verano con una nueva edición del Festival Solsticio de Verano, celebrado en el Auditorio Corazón de La Mancha, en el Cerro de los Molinos. Una cita ya consolidada dentro de la programación cultural estival de la ciudad que volvió a reunir música en directo, patrimonio y uno de los atardeceres más emblemáticos de la comarca en un entorno único.

El festival contó con la asistencia de la alcaldesa, Rosa Melchor, y de los concejales Benjamín Gallego y Cristina Perea, que acompañaron a los asistentes durante una velada que sirvió como pistoletazo de salida de la intensa agenda cultural prevista para los próximos meses en Alcázar de San Juan.

El coordinador del evento, Ricardo Barco, destacó que el Solsticio de Verano se ha convertido ya en una tradición que marca el inicio de la programación estival de la ciudad. Además, puso el acento en la apuesta por propuestas musicales emergentes y por artistas que conectan con las inquietudes de las nuevas generaciones. Según explicó, el objetivo es ofrecer un espacio para bandas en crecimiento cuyas letras y propuestas reflejan la realidad social y cultural de la juventud actual.

La edición de este año contó con las actuaciones de Camellos y Tiburona, dos de las formaciones más interesantes de la escena independiente nacional, además de la sesión del DJ Rojonesta. Los madrileños Camellos, una de las bandas de referencia del indie rock alternativo español de la última década, destacan por sus letras cargadas de ironía, humor y crítica social, además de una sólida trayectoria que les ha llevado a consolidarse como uno de los grupos más reconocibles del circuito independiente.

La actuación tuvo además un componente especialmente emotivo para el público alcazareño, ya que supuso la despedida de Paco Frankie Ríos, natural de Alcázar de San Juan, como integrante de Camellos tras diez años formando parte de una banda que no ha dejado de crecer desde sus inicios y que se ha convertido en una referencia dentro del panorama musical independiente nacional.

Por su parte, Tiburona aportó al festival su característico sonido que mezcla garage rock, punk y pop, una propuesta fresca y enérgica liderada por Laura del Amo, Rita Dolores y Carmen Merino. El trío madrileño se ha consolidado en los últimos años como una de las bandas emergentes más destacadas del panorama alternativo gracias a sus directos y a unas canciones que combinan actitud, crítica social y melodías pegadizas.

Durante la presentación del festival, Ricardo Barco destacó también el valor del escenario elegido para esta cita cultural. El Auditorio Corazón de La Mancha volvió a ofrecer una imagen inconfundible con los molinos, el paisaje manchego y la puesta de sol como telón de fondo, un espacio que se ha convertido en uno de los símbolos culturales y turísticos de la ciudad.

La alcaldesa, Rosa Melchor, agradeció la implicación de la organización y puso en valor una actividad que ya forma parte del calendario cultural alcazareño. Melchor destacó la singularidad del enclave y la oportunidad que ofrece para disfrutar de la música al aire libre en un entorno privilegiado. Asimismo, señaló que el Solsticio de Verano representa una forma especial de recibir una nueva estación y de seguir acercando la cultura a la ciudadanía a través de propuestas atractivas y de calidad.